El presidente Mahmud Abbas fue reelegido
este martes por aclamación al frente de Fatah al inicio del congreso del
principal partido palestino, que controla la Autoridad Palestina aunque solo
ejerce el poder en Cisjordania. Abbas, de 81 años y que ha sufrido recientes
problemas cardíacos, acumula los máximos cargos políticos tras la muerte en
2004 del líder histórico, Yasir Arafat. Del cónclave de Fatah debe salir al
final de esta semana la nueva dirección que designará al número dos de Abbas en
la formación, un dirigente que puede estar llamado a sucederle en el poder.
Abu Mazen, el nombre de guerra por el que
también es conocido el líder palestino que negoció con Israel los acuerdos de
Oslo de 1993, ha procurado no dejar cabos sueltos para organizar su sucesión.
En el anterior congreso del partido nacionalista laico palestino (miembro de la
Internacional Socialista), celebrado en Belén en 2009, participaron más de
2.500 delegados. A la cita convocada ahora en la Mukata de Ramala, sede de la
Autoridad Palestina cercana a Jerusalén, solo asisten unos 1.300
representantes, oficialmente “a causa de la limitada capacidad del auditorio”.
Los militantes que discrepan de la línea hegemónica de Abbas denuncian que han
sido excluidos por el aparato interno del proceso de selección de delegados, o
simplemente destituidos por la actual dirección.
Algunos de los responsables de Fatah que
han sido apartados intentaron convocar este martes una conferencia de prensa en
el campo de refugiados de Al Amari de Ramala, pero fue posteriormente anulada a
causa de “las amenazas de los servicios de seguridad”, según sus organizadores.
Ante un reducido grupo de medios de comunicación, entre los que figuraba EL
PAÍS, el diputado palestino Yihad Tumalyeh, denunció la semana pasada en su
feudo de Al Amari que “Abbas ha dejado fuera del congreso a centenares de
militantes calificados de renegados”.
Tumalyeh acusó a cara descubierta al
mandatario de acumular demasiados cargos en su mano y de seguir garantizando la
coordinación de la seguridad con Israel sin contrapartidas para Palestina. Los
disidentes niegan que vayan a provocar una escisión en el seno del movimiento
nacionalista, pero su exclusión del cónclave del partido parece llevarles a
cerrar filas con otras rivales de Abbas, como el proscrito dirigente Mohamed
Dahlan.
El 7º congreso de Fatah tiene como orden
del día oficial la adopción de la línea política ante el bloqueo de las
negociaciones con Israel, rotas desde abril de 2014. El relevo del veterano
presidente de Fatah –que también ostenta el mando de la Organización para la
Liberación de Palestina (OLP)–, y la purga de la disidencia, parecen ser, sin
embargo, los asuntos centrales del cónclave. El movimiento nacionalista
controla la OLP, y quien reemplace finalmente a Abbas en Fatah será el más
firme aspirante a ocupar también su puesto en la Autoridad Palestina.
Dahlan, de 55 años y antiguo jefe de los
servicios de seguridad palestinos en Gaza, fue expulsado de Fatah en 2011 y al
año siguiente se exilió en el golfo Pérsico. Apoyado por los países del llamado
Cuarteto Árabe (Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos), el
que fuera hombre fuerte de la Autoridad Palestina en la Franja, en 2007 –cuando
Hamás arrebató a Fatah el poder por la fuerza tras haberle derrotado en las
urnas– también ha movido sus piezas en el tablero de la sucesión palestina.
Mandatarios de países árabes habían solicitado a Abbas que aplazara el congreso
de Fatah para propiciar la reconciliación entre sus facciones, pero el
presidente palestino ha rechazado las presiones externas.
Desde el pasado mes de septiembre se han
sucedido los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad locales y grupos
armados palestinos vinculados a Fatah, descontentos con la política del
presidente y supuestamente seguidores de Dahlan, en los campos de refugiados
cisjordanos de Balata (Nablus), Jenín y en el ya citado de Al Amari en Ramala.
Militantes disidentes que permanecían en silencio han empezado a hacer oír su
voz tras alinearse con el rival de Abbas.
Un sondeo del Centro Palestino de
Investigación Política publicado en septiembre reflejaba que un 61% de los
ciudadanos son partidarios de la retirada de Abbas del poder. En cuanto a sus
posibles sucesores al frente de la Autoridad Palestina, un 37% expresaba su
predilección por el dirigente de Fatah Maruan Barguti, encarcelado en Israel
desde 2002, y un 19% por Ismail Haniye, líder del movimiento islamista Hamás en
Gaza. Solo un 5% se mostraba a favor de Dahlan.
Otros dirigentes de Fatah que se barajan
para suceder a Abbas son Jibril Rajub, exjefe de los servicios de seguridad en
Cisjordania y presidente de la Federación Palestina de Fútbol; Saeb Erekat,
negociador jefe y secretario general de la OLP; Husein al Sheij, coordinador de
las relaciones con Israel, o, entre otros, el jefe de los servicios de
inteligencia palestinos, general Majed Freij.
Israel observa con preocupación las
tensiones políticas en el principal partido que controla la Mukata. El jefe de
la inteligencia militar, general Herzl Halevi, ha advertido de una eventual
escalada de la violencia en Cisjordania en 2017 a causa de la previsible
pérdida de control del presidente Abbas sobre los resortes del poder, según
informó el diario Haaretz. “Ante las incógnitas que se plantean tras su
mandato, hay muchos factores que van a empezar a socavar el liderazgo de Abu
Mazen”, predijo Halevi para alertar del posible aumento de la presión de Hamás
por el control de Palestina.
El presidente Abbas prepara su relevo a los 81 años mientras sofoca la disidencia
30/Nov/2016
El País, España, Por Juan Carlos Sanz